sábado, 11 de noviembre de 2017

ALBRECHT DÜRER. Alemania (1471-1528)


















Pintor y grabador.
Nació en Núremberg, hijo de un destacado orfebre de esa ciudad y desde muy joven se interesó por cuestiones relacionadas con el oficio paterno.
Es el artista más famoso del Renacimiento alemán, conocido no solo por sus pinturas y grabados sino también por sus escritos sobre arte.
Sus grabados alcanzaron tal difusión que no solo influyeron sobre artistas posteriores como los Nazarenos en el siglo XIX, también lo hicieron sobre los Expresionistas alemanes de principios del siglo XX.
Entre 1483 y 1486 se formó, como aprendiz, en el taller de su padre.
Más tarde ingresó al taller del artista Michael Wolgemut. Allí aprendió todo lo relacionado con la técnica xilográfica y también realizó diversas pinturas. Su labor como grabador en madera resulta tan importante como su obra pictórica.
Al concluir sus estudios realizó un viaje que lo llevó por diversas ciudades alemanas hasta arribar, en 1494 a Venecia, ciudad a la que regresó en 1505. Allí permaneció hasta 1507, se nutrió de las influencias de Andrea Mantegna y de Giovanni Bellini y asimiló los principios del Humanismo.


Albrecht Dürer, Ex Libris para Lazarus Splenger.




Durero se propuso crear un modelo capaz de combinar el interés empírico por los detalles naturalistas, propio del gótico alemán, con los aspectos más teóricos del arte italiano.
Antes de su último viaje a Italia, ya había establecido un taller en Núremberg, en el que se dedicaba a la pintura y al grabado. En esta etapa se ubican sus grabados sobre El Apocalipsis, La Gran Pasión y la Vida de la Virgen que, si bien son convencionales en su temática, resultan revolucionarios en cuanto a su concepción y complejidad técnica.
Después de su segunda estancia en Italia, pintó algunas obras de grandes dimensiones como El martirio de los diez mil y Adán y Eva, pintura clave de su creación artística.
En 1512 fue nombrado pintor de la corte por el Emperador Maximiliano I, de quien realizó varios retratos. También manifestó un gusto personal por realizar autorretratos, lo que muestra su interés renacentista por el hombre y por el artista.
Del período 1513-1514 destacan sus grabados de temas imaginativos El caballero, la muerte y el diablo, San Jerónimo en su estudio y la Melancolía I, su obra más importante como grabador, una compleja alegoría sobre las dificultades con las que tropieza el artista en la realización de su obra.


Albrecht Dürer. Ex Libris para propietario no identificado.


Desde 1507 hasta su muerte tomó notas y realizó dibujos para su tratado más conocido: Vier Bücher von menschilcher proportion (Cuatro libros sobre las proporciones humanas) publicado después de su muerte, en 1528.
Durante los últimos años de su vida se centró en la ejecución de un retablo para su ciudad natal: Los cuatro apóstoles. En esta obra de grandes dimensiones podemos apreciar un colorido intenso, síntesis del trabajo de toda su vida y, en particular, de sus numerosos estudios sobra las proporciones y la monumentalidad de la figura humana.
Son también de suma importancia sus dibujos de plantas y animales, sus acuarelas de paisajes pintadas en sus diferentes viajes y sus dibujos de gentes y lugares de los Países Bajos que constituyen un testimonio histórico inapreciable.
Produjo y distribuyó sus grabados con una sagaz visión comercial. Las imágenes a buril las grababa personalmente, hasta el último detalle y con una técnica perfeccionista y las vendía a precios elevados. Paralelamente sus xilografías, generalmente de tema religioso, eran grabadas en tacos de madera por talladores profesionales. Debido a su menor costo y a que permitían tiradas mayores, eran más asequibles y llegaban a los talleres de otros artistas.
 

Albrecht Dürer. Ex Libris para Wilibald Pirckheimer.


Albrecht Dürer. Ex Libris para Jerónimo Ebner.


Albrecht Dürer. Ex Libris para Johan Scherter.



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